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1. El
español es el único idioma admisible durante la simulaciones.
Esta regla está siempre vigente, sea dentro del debate, sea en una conversación
particular. Sólo el profesor tiene permiso de utilizar, en muy pocas
ocasiones, otro idioma en clase.
2.
En ningún momento puedes 'salir' del mundo de la simulación.
Como participante estás totalmente involucrado en la 'acción' como un
actor del método. Por lo tanto, querrás ganar el debate (siempre dentro
de las posibilidades ofrecidas por la documentación).
3.
Está prohibido inventar 'hechos' con el fin de ganar
el debate.
Los únicos hechos admisibles son los contenidos en la documentación,
o, muy de vez en cuando, otra información conseguida de fuentes fidedignas
en español aprobada de antemano por el profesor.
4.
Mientras los 'hechos' no pueden ser inventados, las opiniones
y conjeturas sí son admisibles y hasta bien recibidas.
Puedes presentar cualquier argumento u ofrecer cualquier opinión que
te parezca conveniente según tu papel y la situación a la que te enfrentas.
Se da por sentado que cuando se llega a la votación libre al final de
la simulación, puedes cambiar de opinión después de haber escuchado
todos los argumentos, sea lo que fuera tu postura inicial.
5.
Es imprescindible que los demás puedan identificarte
en tu papel asumido.
Recomendamos la utilización de grandes cartulinas con el nombre de tu
personaje. Debes presentarte (o sea, en tu nueva identidad) a tus compañeros
en algún momento adecuado, como por ejemplo puede ser tu primera intervención
en el debate.
6.
Asegúrate de estar bien informado antes de comenzar.
Los varios documentos incluidos son de una importancia fundamental para
el desarrollo de la simulación. Por lo tanto, antes de llegar a la clase,
debes estudiarlos detenidamente a fin de estar al tanto de los complejos
argumentos y decisiones que surgirán a lo largo de la simulación.
7.
¡El profesor no es tu diccionario!
El profesor gestiona el desarrollo de la simulación. A no ser que éste
opte por asumir un papel determinado, su lugar no es el de proponer
opiniones y argumentos. Excepcionalmente puede intervenir para aclarar
algún punto lingüístico de particular interés o dificultad, pero de
ninguna manera debe ser considerado como diccionario andante. Los participantes,
al igual que el que aprende español en un país hispanohablante, deberán
improvisar lo mejor que puedan a la hora de encontrarse con alguna dificultad
lingüística, sea de vocabulario, sea de gramática. Sin embargo, el profesor
sí tomará apuntes para luego hacer correcciones y comentarios lingüísticos.
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